
¿Sabías que existe una serie de situaciones que llevan a que el clima laboral de toda organización se deteriore, pero que, aunque estén ahí y sean tan grandes como un iceberg, no se hablan, no se mencionan e incluso se hacen chistes con estos?
Un buen ambiente laboral no se rompe de la noche a la mañana. De hecho, para muchos colaboradores existen varias formas de lidiar con esto. Algunos piensan que la relación con su jefe es como una relación de pareja, donde decir la verdad y expresar las cosas tal como se sienten es la mejor decisión para mantener el clima en óptimas condiciones.
Otros, por el contrario, sienten que lo mejor es no mostrarse vulnerables, ya que cualquier síntoma de debilidad puede ser tomado en su contra como una señal de estancamiento, lo que a largo plazo convertirá ese clima laboral en una experiencia poco agradable.
En términos generales, un buen ambiente o clima de trabajo se puede deteriorar como resultado de una suma de malas decisiones, ausencias o faltas de compromiso real para mejorar la situación. Entendiendo que cada colaborador trae una historia detrás que es imposible omitir mientras se comparten 8 o 9 horas de trabajo, es necesario reconsiderar lo que verdaderamente se está pensando para mantener un buen clima.
Quisimos compartir los 5 errores más comunes que destruyen el ambiente laboral y aquí los tenemos. El objetivo es que puedas identificarlos y sepas qué hacer, ya sea que tú tomes las decisiones en tu organización o desde tu rol de colaborador; todo suma para mejorar el clima laboral.
1. Minimizar las emociones y preocupaciones del equipo
Muchas organizaciones «sacan pecho» al decir que todos sus colaboradores, coequiperos o empleados gozan de un buen ambiente laboral. Sin embargo, cuando son ellos los que se quejan o alzan la mano para hablar de cansancio, sobrecarga o fatiga, se usa la frase: «eso es normal» o «toca ponerse la camiseta».
Esto, sin duda, es una gran parte del problema. Minimizar las emociones o las situaciones personales es una manera segura de crear un mal clima, puesto que no se siente un compromiso real de escucha por parte de los líderes. Todo se resume a una rutina dolorosa donde no se permite hablar y mucho menos expresar lo que se siente, logrando así crear un silencio organizacional en el cual nadie opina ni señala nada por miedo a las consecuencias.
2. Comunicar poco o comunicar tarde
Si bien se puede pensar que el tamaño de una empresa influye en la cantidad de comunicación, lo cierto es que muchas veces no se comunica nada o, si la información llega, llega tarde.
Muchos empleados consideran que este es un factor clave para destruir el buen ambiente, ya que sienten que no se explica el porqué de las cosas, lo que crea zozobra al trabajar y deriva en desconfianza general. A partir de allí, cualquier clima laboral se ve afectado, porque los rumores de pasillo y la inconsistencia se hacen presentes, resumiéndose en una comunicación que no fluye correctamente y que, como un virus, se esparce rápidamente.
3. Normalizar microconflictos entre compañeros
Si todo lo anterior te ha parecido grave, el mal clima laboral tiene a este tercer ítem como una de sus aristas principales. La ruptura de lazos entre compañeros puede verse como resultado de un favoritismo o protección a algunos, donde unos sienten que tienen más poder de decisión o acción que otros. Esto suele venir precedido de una competencia desleal que fomenta los grupos cerrados («roscas») y hace que todo estalle en conflictos.
Al llegar al momento de normalizar la falta de respeto entre pares, es una señal de que todo va cuesta abajo y que el mal clima laboral se ha instalado.
4. No reconocer el esfuerzo del equipo
Cuando los logros no se valoran y cuando se roban los créditos, algo simplemente se quiebra en el interior de los colaboradores. Se pierde esa confianza y credibilidad que se tenía con el jefe; es esa sensación de ser subutilizados y de que el mal ambiente de trabajo convive con ellos.
En este punto es donde toma más fuerza la idea de renunciar, ya que las personas quieren irse de los lugares donde se les invisibiliza y no se les retribuye todo lo que aportan al equipo.
5. Confundir “exigir” con estar todo el tiempo presionado
La presión excesiva no siempre se nota, y en diferentes organizaciones se asume como algo “normal”, entendido como que todo el tiempo se te pida dar el 200%, sin importar lo que esté pasando.
Existe una delgada línea entre cumplir y estar presionado todo el tiempo. Cuando pasa lo segundo, solo da a entender que no existe una buena gestión de los recursos y que, si todo se vuelve urgente, ya nada lo es. Esto es el cierre definitivo de un mal ambiente laboral que no se puede dejar pasar más.
Si en todo lo anterior encontraste sentido o has vivido alguna de estas situaciones, es importante detenerse y mirarlo con atención.
Porque cuando estos errores se repiten y se normalizan, dejan de ser solo problemas de ambiente y se convierten en estrés crónico laboral: un desgaste silencioso que afecta la salud, la motivación y el desempeño de los equipos y que poco a poco destruye el ambiente laboral.
Un buen ambiente laboral no se construye solo con buenas intenciones. Se construye escuchando a tiempo, comunicando con claridad, reconociendo el esfuerzo y actuando antes de que el cansancio se vuelva permanente.
En ResetNow ayudamos a las empresas a identificar los estresores laborales que deterioran el clima y generan estrés crónico, y las acompañamos con una metodología clara y efectiva para intervenirlos antes de que los equipos se desgasten.
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